viernes, 31 de marzo de 2017

Vividisa y Vidvat Sannyasa






SOBRE LA RENUNCIA DEL BUSCADOR 
(Vividisa Sannyasa) 
Y LA RENUNCIA DEL CONOCEDOR 
(Vidvat Sannyasa)

 


Sri Vidyaranya


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sanatanadharmatradicional



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Extracto del capítulo primero del libro titulado “Tratado Vedanta sobre la Liberación en Vida” (Jivanmukti Viveka), escrito por el sabio vedantino y Jagadguru del siglo XIV, Sri Vidyaranya Swami. Editado  por primera vez en castellano en Editorial Sanz y Torres, Madrid, 2017.  Traducción, introducción y notas, Roberto Mallon Fedriani.


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Invoco a Vidyatirtha[1] , Señor Supremo, el cual creó la totalidad del universo a partir de los Vedas que son su mismísimo aliento. Voy a tratar sobre la “renuncia previa” distinguiéndola de la “renuncia madura”[2] . La primera de ellas es la causa de la “liberación después de la muerte”[3] . La segunda es causa de la “liberación en vida”[4] .

Tal y como se establece en el Veda, la causa de la renuncia (sannyasa) es el sentimiento de disgusto hacia las cosas del mundo:

“El día que uno sienta una completa aversión por el mundo, debe renunciar.”

En los Puranas se pueden encontrar los estadios y divisiones de esta renuncia. La indiferencia o desapego (vairagya) respecto a los objetos del mundo puede ser de dos tipos: fuerte y más fuerte[5] .
El desapego “fuerte” (tivra) conduce a la renuncia propia del estado de kutichaka, y cuando es posible, el renunciante opta por el estado de bahudaka[6] . El desapego “más fuerte” (tivratara) hace del renunciante un hamsa[7] y cuando este estado madura le conduce al de paramahamsa, que es el camino real hacia la realización directa y la Liberación en esta vida (Jivanmukti). El desapego “débil” es el que se da de forma temporal cuando se pierde un hijo, la esposa, las riquezas, etc., y consiste en un disgusto respecto al mundo y a sus bienes. El desapego “fuerte” consiste en la firme determinación de no tener ya más en esta vida hijos, esposa, riquezas, etc. El desapego “más fuerte” consiste en una gran aversión hacia la totalidad de este mundo cíclico de renacimientos. Con un desapego “débil” no puede haber renuncia (sannyasa) alguna[8] .

Cuando se da el desapego “fuerte”, son posibles dos tipos de renuncia en función de que el poder de locomoción se mantenga enérgico como para poder desplazarse de un sitio a otro, o no. En el primer caso se trata del renunciante bahudaka, en el segundo del kutichaka. No obstante, ambos son tridentinos[9] .

Cuando se da un desapego “más fuerte” son posibles otras dos formas de renuncia o sannyasa: hamsa y paramahamsa. La diferencia entre los dos tipos de renunciante radica en que el primero conoce la Verdad en Brahmaloka[10], mientras que el segundo camino conduce a Moksha o a la Liberación completa en este mundo. El hamsa sannyasin realiza la Verdad Absoluta en Brahmaloka, mientras que el paramahamsa sannyasin consigue lo mismo aquí y ahora.

En la Parashara-Smriti[11] se describen los deberes y acciones de estas variedades de renunciantes o sannyasin. No obstante, en este tratado solamente hablaremos sobre la modalidad del paramahamsa sannyasin.

Dentro de la categoría de los paramahamsa sannyasin se pueden distinguir dos tipos: el paramahamsa que busca el Conocimiento (jignasu), y el paramahamsa que lo ha alcanzado (jñani). De acuerdo con la escuela védica Vajasaneya[12] la renuncia está prescrita incluso para el que es un buscador, y ello con el fin de obtener el Conocimiento.

“Los sannyasin que desean alcanzar ese loka (Atma Loka[13] ) renuncian a su vida mundana.”

A continuación se desarrollará el significado de este texto con el fin de ayudar a aquellos que carecen de un entendimiento agudo.

Hay dos tipos de mundos: Atma Loka –el mundo del Sí Mismo[14] –, y Anatma Loka –el mundo de lo que no es el Sí Mismo–.

En el capítulo tercero de la Brihadaranyaka Upanishad se describe la triple naturaleza de Atma Loka:

“De hecho hay entonces tres mundos o lokas: el mundo de los hombres, el mundo de los manes[15] , y el mundo de los dioses. El mundo de los hombres solo se puede alcanzar por la procreación de un hijo y no por medio de ningún rito religioso; el mundo de los manes por los actos religiosos; y el mundo de los dioses por el Conocimiento.”

Allí también se describe el mundo del Sí Mismo o Atma Loka:

“Quienquiera que abandone este mundo (de los hombres) sin haber encontrado su propio mundo (Atma Loka), no disfrutará de ese mundo (Atma Loka) pues no tiene Conocimiento de él.”

Y también de este modo:

“Uno debe buscar este Atma Loka. Los esfuerzos no serán vanos para aquel que se entrega a sí mismo a ese loka.”

En otras palabras, esto significa que aquel que muere estando atado a la carne y a la sangre sin haber encontrado “su propio mundo”, es decir, aquel que muere sin tener plena consciencia de “Yo soy Brahman”, no es capaz de disfrutar de ese mundo. Nunca será capaz de liberarse del sufrimiento, de la ilusión y de otros males. Estará como muerto sin que el Sí Mismo Supremo (Paramatman) le haya sido conocido como su propio Sí mismo por causa de la separación producida por la ignorancia (Avidya).

La cita anterior también significa que los actos de aquel que está consagrado al mundo Real (al mundo de Atman) nunca fracasan en traerle éste o aquél resultado particular (como ocurre con los actos ordinarios de devoción), sino que le conducen a la Realización del Sí Mismo (Moksha), que es el la suma de todo lo que se puede llegar a desear.

En el capítulo sexto del mismo texto también se dice:

“¿Para qué deberíamos estudiar? ¿Para qué deberíamos adorar a los dioses? ¿Qué vemos de bueno en tener hijos? Nosotros no vemos en ello nuestro verdadero Sí Mismo. Quien desea progenie va al crematorio, quien no, alcanza la inmortalidad”.

Así pues, las palabras “ese loka” indican claramente que Atma Loka es el objeto de deseo apropiado para un sannyasin, pues la palabra “ese” se refiere a Atman por ser este verso la conclusión de una sección cuyas primeras palabras hablan de Atman (“Este Atman es no nacido e incondicionado…”). Loka es aquello que se ve, se experimenta, se hace; y el verso en cuestión implica claramente que los sannyasin renuncian al mundo con el propósito de la Realización del Sí Mismo. Hay también una Smriti[16] que dice así:

“Con el fin de lograr el Conocimiento de Brahman (Brahma jñana) el paramahamsa debe reunir en sí mismo todos los medios necesarios, como la paz mental, el control del cuerpo, de los sentidos, y similares”.

Esta forma de renuncia que surge por el fuerte deseo de realización del Sí Mismo generado por el estudio de los Vedas y la realización de otros actos religiosos –sea en esta existencia o en anteriores– se denomina “Renuncia del Buscador” o Vividisa Sannyasa. Esta renuncia es el medio para la consecución del Conocimiento de la Verdad Última (Brahman), y puede llevarse a cabo de dos formas:

(1) Renunciando a llevar a cabo todo tipo de actos con deseo (y que de lo contrario conducen a un nuevo nacimiento)[17] .

(2) Tomando los votos sagrados y entrado en una orden (ashram) de renunciantes, una vez se ha sido aceptado. Para ello se han de llevar a cabo los debidos actos rituales (recitación de la fórmula Praisa[18] , ayunos, etc.), y se han de adoptar las prescripciones exteriores en cuanto a apariencia (portar bastón, cordón sagrado, mechón de pelo, etc.) y en cuanto a forma de vida (mendicante apartado de todo interés o acción en los asuntos mundanos). Se dice que la recitación de la fórmula sagrada Praisa asegura al renunciante la realización de Brahman y el Conocimiento del Sí Mismo, así como que el renacimiento de su madre y de su esposa sea como varón[19] .

En la Taittiriya y en otras Upanishad se habla de la renuncia:

“La inmortalidad no se alcanza por los actos, ni por la progenie, ni por las riquezas, sino por la renuncia y solamente por la renuncia.”

Las mujeres también tienen derecho a este tipo de renuncia o sannyasa. Con el uso de la palabra bhiksuki –mujer mendicante– se muestra que, bien antes del matrimonio, o bien tras la muerte del esposo, las mujeres tienen derecho a sannyasa. En la Caturdharitika del Mokshadharmaparvan, se encuentra el diálogo entre Sulabha y Janaka en donde se concluye que al igual que sus homólogos varones las mujeres tienen derecho a subsistir de las limosnas, al estudio de las Escrituras que tratan de la Liberación –Upanishad, etc. –, a meditar sobre el Sí Mismo en aislamiento, y a portar el tridente –símbolo de sannyasa–. En el mismo sentido, y siguiendo el argumento del Devatadhikarana, en el capítulo cuarto del libro tercero del Sarirakabhasya, se menciona el nombre de Vachaknavi y de otras mujeres al debatir el derecho de la viuda a sannyasa. Estas referencias sirven para demostrar el derecho de Maitreyi, esposa de Yajñavalkya, a conocer aquello que pregunta con sus palabras:

“¿Qué debería hacer con esas riquezas que no me conducirán a la liberación final? Dígame su santidad qué debería hacer yo a fin de liberarme de la muerte.”

El desempeño de los deberes característicos de las respectivas etapas de la vida (ashramas) no es incompatible con la renuncia mental a fin de obtener el Conocimiento –esto incluye el caso de los estudiantes (brahmachari), los cabezas de familia (grhashta), y los eremitas (vanaprastha) que por alguna razón no pueden adoptar los votos formales de sannyasa–. No escasean las referencias a iluminados de este tipo en los Vedas, la Smriti, los Puranas, y los Itihasas, ni tampoco en la sociedad de estos días. El estado de paramahamsa caracterizado por portar el bastón (danda), etc. y que se adopta con el fin de obtener el Conocimiento, no necesita más desarrollos por nuestra parte ya que los maestros anteriores han tratado ampliamente sobre el tema. Así pues, damos aquí por terminado el apartado sobre la Renuncia del Buscador (Vividisa Sannyasa).

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A continuación trataremos sobre la “renuncia del conocedor” (Vidvat Sannyasa).

Se denomina “renuncia del conocedor” (Vidvat Sannyasa) a la que adoptan aquellos que han realizado ya la Esencia y han alcanzado la Verdad más elevada después de haber seguido correctamente el método de la escucha/estudio, reflexión y meditación[20] sobre las enseñanzas de los Shastras impartidas por el maestro. Este fue el caso de Yajñavalkya. Fue así como Yajñavalkya -el más grande entre los instruidos- derrotó a Asvala y a otros en aquel famoso debate en donde estableció la Verdad de diversas formas y de manera convincente. Despertó a Janaka de diferentes formas al estado de renuncia suprema (paravairagya) a través de diálogos breves y también con extensos debates. Se propuso iluminar a su esposa Maitreyi, y con el fin de iniciarla lo más rápidamente posible en la Verdad, le manifestó su decisión de renunciar inmediatamente a la vida en el mundo. Tras haberla instruido, Yajñavalkya tomó los votos de Vidvat Sannyasa. Ambos episodios se describen respectivamente en el comienzo y en el final del Maitreyi Brahmana:

“De este modo, Yajñavalkya, a punto de aceptar la vida de sannyasin, dijo: “¡Oh Maitreyi! Voy a abandonar esta vida de cabeza de familia y a tomar el voto de pravrajya[21] , pues en verdad ello conduce a la inmortalidad (Liberación final)”; diciendo esto, Yajñavalkya partió.”

En el Kahola Brahmana también se menciona esta forma de “renuncia del conocedor” (Vidvat Sannyasa):

“Habiendo realizado a Atman (Sí Mismo), los brahmanas se convierten en mendicantes abandonando los deseos de descendencia, riquezas, y cielos (otros mundos).”[22]

No se debe entender que este texto upanishádico se refiera al primer tipo de renuncia (“renuncia del buscador” o Vividisa Sannyasa), pues las palabras “habiendo realizado” implican que hay una prioridad de la Realización antes de tomar los votos de sannyasa. Además, la palabra brahmana –que significa “conocedor de Brahman”– apoya esta interpretación. Tampoco se debe suponer que la palabra brahmana se utiliza aquí en el sentido de clase social o casta, sino que se utiliza en referencia a esa Realización de Brahman mencionada en la oración que precede a la que se está analizando, y que se alcanza por medio del estudio (sravana), la reflexión (manana) y la concentración (nidhidhyasana); si bien allí esto mismo se describe con los términos “aprendizaje, infancia y silencio”. Si se afirma que la palabra brahmana se refiere aquí al buscador pero aún dedicado al aprendizaje, etc., y que esta interpretación estaría apoyada por el texto que dice “de ahí que el brahmana, habiendo pasado el estadio de aprendizaje, debe mantenerse a sí mismo en la infancia”, nosotros afirmamos que esto no es correcto, pues la palabra brahmana se usa en el texto citado en relación al futuro estado del buscador; de no ser así el uso de la partícula atha (ahora) al principio del texto indicando la previa compleción de todos los medios necesarios para la Realización del Sí Mismo, estaría completamente fuera de lugar.

En la Sharira–Brahmana también se señala claramente la renuncia del buscador y la renuncia del conocedor:

“…Ellos se funden en el silencio conociendo–Lo; deseosos de esa ‘esfera’ ellos entran en sannyasa…”

Esta “fusión en el silencio” se refiere al hábito de la contemplación y la reflexión, y esto solo es posible cuando no hay nada que distraiga la mente de ello. Así pues, con estas palabras lo que se indica claramente es la renuncia o sannyasa. Esto también ha quedado claramente establecido en la parte restante del texto:

“Se dice que los antiguos sabios no deseaban hijos al pensar: ‘¿qué conseguiremos nosotros a través de la descendencia cuya esfera no ha sido Atman?’ Ellos renunciaron a sus deseos de descendencia, de riquezas y de mundos, y vivieron de las limosnas.”

En este texto, las palabras “cuya esfera no ha sido Atman” significan que “aún no han realizado a Atman”.

Objeción:
En la cita anterior se plantea la sabiduría (la “fusión en el silencio”) como una motivación para el que está en el camino de la “renuncia del buscador”. Lo mismo puede decirse respecto a lo que se afirma en la frase siguiente. Por tanto, aquí no se está hablando sino de la “renuncia del buscador” (Vividisa Sannyasa).

Respuesta:
No es así, ya que el fin de la “renuncia del buscador” (Vividisa Sannyasa) es el Conocimiento; y no se debe suponer que Conocimiento y sabiduría sean la misma cosa sino que –tal y como se dice en el texto: “Solo se llega a ser sabio (silencioso/muni) después del Conocimiento.”– la relación que tienen entre sí es la de causa-efecto.

Si lo que se sostiene es que la sabiduría no es sino el estado maduro del Conocimiento, y por tanto, como tal, el resultado de Vividisa Sannyasa, nosotros lo confirmamos, y es precisamente por esto por lo que decimos que este sannyasa resultante (Vidvat) es distinto del otro sannyasa que es el medio (Vividisa).

Así como como un sannyasin que se encuentra en el estado de “buscador” debe llevar a cabo el estudio, la reflexión, la meditación, etc., a fin de realizar la Verdad Última, así el que se encuentra en el estado de “Conocedor” debe practicar la detención de la mente y la supresión de los deseos latentes (Vasanas) con el fin de alcanzar Jivanmukti o la Liberación en vida. Trataremos sobre esto más adelante.

Si bien existe una diferencia entre estos dos tipos de renuncia, los textos de la Smriti las incluyen dentro de la categoría de paramahamsa y hablan de cuatro formas de renuncia: “...hay cuatro tipos de mendicantes...”. No obstante, es a través de la Jabala Upanishad como sabemos que dentro del tipo paramahamsa están incluidos tanto el primer tipo de renuncia (Vividisa) como el segundo (Vidvat). Allí Janaka pregunta a Yajñavalkya acerca de sannyasa, y éste le habla acerca de los deberes especiales que corresponden cada uno de los estadios de la vida, para después hablar acerca de la “renuncia del buscador” (Vividisa sannyasa). Después, cuando Atri objeta que un brahmana sin el cordón sagrado no sería un brahmana, Yajñavalkya resuelve la cuestión diciendo que el verdadero cordón sagrado es el Conocimiento de Sí Mismo. Así pues, vemos que aquí la pertenencia a la clase de renunciante paramahamsa se determina por la ausencia del cordón sagrado exterior.

Siendo así, en otro kandika de la misma Upanishad que empieza diciendo “Los Paramahamsas son...”, en donde se citan los ejemplos de Samvartaka, Aruni, etc., y otros muchos Conocedores de Brahman (todas ellas almas realizadas que son Jivanmukta), se dice que los Vidvat sannyasin:

“...carecen de los signos externos del ashrama, no están atados por ninguna forma de conducta, y si bien no están locos, se comportan como si lo estuvieran.”

Y la forma de adoptar la “renuncia del Conocedor” (Vidvat Sannyasa) signada por el báculo único (Ekadanda) se le prescribe a los tridentinos[23] del siguiente modo:

“Estos bastones, el cuenco de agua, la escudilla para pedir limosna y el cordón sagrado –todos ellos– han de ofrecerse a bhurloka (la tierra) recitando la fórmula ‘aumbhuhsvaha’”[24] , después arrojarlos al agua y buscar el Sí Mismo”.

A continuación, se describe Vidvat Sannyasa –que es el fin de Vividisa Sannyasa, ya que ésta renuncia conduce a aquella una vez alcanzado el Conocimiento–:

“El paramahamsa es precisamente aquel que es como un niño recién nacido, cuya mente está libre de los efectos de los pares de opuestos, que carece de todas las posesiones, que está firmemente establecido en el camino de Brahman (en la Liberación final); aquel cuya mente está libre de todo deseo; aquel que, con el único fin de mantenerse vivo sin ninguna obligación, va a mendigar en el momento prescrito usando su vientre como cuenco; y va de un lado a otro, viviendo en cualquier lugar: en la casa de un paria, en un templo, en un pajar, bajo un árbol, en una alfarería, en una casa donde se mantiene vivo el fuego sacrificial, en la ribera de un río, en la cueva de una montaña, en un árbol hueco, en un lugar sacrificial junto a una fuente de agua; es aquel que va sin ningún esfuerzo, sin el sentimiento de ‘yo’ y ‘mío’, siempre meditando sobre el puro Espíritu, apoyado en el Sí Mismo Supremo, erradicando toda acción –sea buena o mala– y renunciando a su cuerpo con completo desapego.”

A partir del texto anterior queda determino el estatus de paramahamsa en ambos casos. Si bien el estado de paramahamsa es válido para los dos tipos de renuncia, se debe admitir que existen diferencias entre ellos, pues poseen algunas cualidades que son opuestas. La distinción queda clara a través de las consideraciones contenidas en la Arunika y la Paramahamsa Upanishad. El discípulo Aruni pregunta a su maestro Prajapati:

“¡Oh Señor! ¿Cómo puedo renunciar por completo a todas las acciones?”.

Aquí Aruni está preguntando claramente acerca de la renuncia a todas las acciones, es decir, acerca de la “renuncia del buscador” (Vividisa Sannyasa) y que consiste en portar el mechón de pelo, el cordón sagrado, en el estudio de los Vedas, en la repetición del mantra Gayatri[25], y en renunciar a todo tipo de acciones. El maestro Prajapati le contesta dándole instrucciones de renunciar a todas las acciones diciéndole que:

“… se debe llevar el mechón de pelo etc…, tomar el báculo, el manto y la vestimenta de harapos…”

Y añade la siguiente prescripción:

“Debes bañarte en los tres sandhyas[26] , concentrarte en el Sí Mismo durante la meditación, y estudiar constantemente aquella parte de los Vedas llamada Aranyakas, es decir, las Upanishad”.

De este modo es como se prescriben los deberes especiales para el periodo de vida de sannyasa (Vividisa Sannyasa) que conduce al Conocimiento verdadero.

Cuando Narada pregunta sobre la “renuncia del conocedor” (Vidvat Sannyasa) con las palabras: “¿Cuál es el camino para los yoguis, los verdaderos paramahamsa?”, el maestro, el Señor Prajapati –al igual que antes– prescribe la renuncia a todas las cosas diciendo: “… a los propios hijos, a los amigos, etc.”, y entonces dice que “…las vestiduras de harapos, el manto, y el báculo” son las únicas cosas que pueden conservarse para proteger el cuerpo y en beneficio de los demás, pero añade que portar el bastón es una mera convención y que no es algo que sea esencial para este estado ni por consiguiente algo que forme parte de las prescripciones de los textos sagrados. Ante la pregunta: “¿Cuál es entonces la condición esencial?”, la respuesta es:

“En verdad no lo es ni el báculo, ni cortarse el mechón de pelo, ni dejar el cordón sagrado, ni portar un simple manto; sino que la esencia verdadera de ello es el estado del paramahamsa”.

Con esto se está indicando que la ausencia del báculo y demás símbolos en esta forma de sannyasa no va en contra del espíritu de las Escrituras sagradas. Más adelante, al decir: “…ni el frío ni el calor afectan al paramahamsa…”, y “…vistiendo las ropas hechas del espacio que se extiende en las diez direcciones, él está más allá de las convenciones del saludo, etc.”, se muestra que el paramahamsa está absolutamente libre de seguir todas las normas y usos del mundo. Y para concluir el discurso, Prajapati describe este estado como aquel que es conducente únicamente a la realización de Brahman; lo hace cuando al final de la discusión afirma que el Paramahamsa tiene todos sus deseos supremamente satisfechos al haber realizado en sí mismo a Brahman –que es felicidad y luz siempre plenas– y experimentar de este modo la fuerza y significado pleno de la frase “Yo soy Brahman”.

A partir de todo lo expuesto queda claro que estas dos formas de renuncia (Vividisa y Vidvat) están separadas una de otra, siendo las características de cada una de ellas claramente opuestas entre sí. Esta distinción se subraya también en las Smriti:

“Hallando este mundo carente de significado, los buscadores que sienten dentro de sí mismos el mayor de los desapegos, renuncian a este mundo y toman los votos incluso antes del matrimonio. El yoga (el karma yoga) se caracteriza por la acción, y el Conocimiento se caracteriza por la renuncia; así pues, el sabio, asiéndose al Conocimiento como propósito y fin de la vida, renuncia a este mundo.”

El texto precedente de la Smriti versa sobre la “renuncia del buscador” (Vividisa Sannyasa), pero más adelante se habla de la “renuncia del conocedor” (Vidvat Sannyasa):

“…cuando se llega a conocer ese eterno y supremo Brahman (o Sí Mismo), entonces el renunciante debe tomar solamente un bastón, abandonando el cordón sagrado y el mechón de pelo en la cabeza; debe renunciar a todo una vez ha realizado directamente al Supremo Brahman.”

Esta es la “renuncia del conocedor” (Vidvat Sannyasa).



Jivanmukti Viveka




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Notas:


[1] Maestro de Vidyaranya. En India, el Maestro es visto como una personificación de Brahman.    
[2] La “renuncia previa” es la que se denominará a lo largo del texto “renuncia del buscador” o Vividisa Sannyasa. Se denomina previa porque implica, salvo –como veremos– en determinados casos tomar los votos de sannyasa antes de haber alcanzado el Conocimiento Último, y precisamente con este fin. La “renuncia madura” es la que llamaremos “renuncia del Conocedor” o Vidvat Sannyasa; en este caso la toma de los votos de sannyasa se produce una vez alcanzado ya el Conocimiento y con la finalidad de renunciar a todo para establecerse definitivamente en Brahman (Sí Mismo). El objetivo del “buscador” (Vividisa) es el Conocimiento Último, mientras que el del Conocedor (Vidvat) es la “realización”, es decir, el establecimiento permanente del propio ser en Brahman.
[3] Esta liberación tras la muerte es la denominada Videha Mukti sobre la que se tratará extensamente más adelante.
[4] O Jivan Mukti, que es propiamente el objeto principal de este estudio.
[5] Vaya por delante y desde el comienzo que la indiferencia o desapego (vairagya) respecto al mundo es el requisito esencial para cualquier forma de renuncia (sannyasa) de las que se van a describir a continuación.
[6] El kutichaka sannyasin es aquel que formalmente sigue el camino de la renuncia del buscador (Vividisa Sannyasa) y debido a algún impedimento físico o de otro tipo se ve obligado a residir en un mismo lugar. El bahudaka sannyasin es aquel que toma los votos de Vividisa Sannyasa y pasa la vida desplazándose de un lugar sagrado a otro sin tener residencia fija; es el “renunciante errante”.
[7] Hamsa es “el que vuela como un cisne hasta el séptimo cielo”, es decir, el que va al mundo de Brahma o Brahmaloka, realiza allí la Verdad Absoluta y alcanza la Liberación. Alcanza la Liberación tras la muerte o Videha Mukti.
[8] El gran maestro Swami Sivananda nos habla en su libro “Cómo obtener Vairagya” de los diferentes estadios o tipos de Desapego o Vairagya: “Hay cuatro estadios en Vairagya. (1) Yatamana: se trata de intentar que la mente no corra detrás de los placeres sensuales. (2) Vyatireka: en este estadio algunos objetos te atraen, y tú intentas eliminar los apegos y atracciones. Poco a poco se desarrolla el desapego respecto a estos objetos. Después el desapego madura. Cuando algunos objetos te tientan y te engañan, deberás evitarlos implacablemente. Tendrás que desarrollar el desapego respecto a estos objetos tentadores, y ello deberá madurar. En este estadio eres consciente del grado de desapego que tienes respecto a distintos objetos. (3) Ekendriya: aquí los sentidos se mantienen quietos y están dominados, pero la mente tiene Raga (pasión) o Dvesha (odio) hacia los objetos. En otras palabras, la mente es ahora el único sentido que funciona independientemente. (4) Vasirara: es el estado más elevado de desapego o Vairagya; los objetos ya no son una tentación para ti. No son causa de atracción. Los sentidos están perfectamente en calma. La mente esta también libre de Raga y de Dvesha, de atracciones y repulsiones. Entonces alcanzas la supremacía o independencia. Ahora eres consciente de tu supremacía. Sin Vairagya (desapego) no hay progreso espiritual posible. […] Hay tres clases de desapego o Vairagya: apagado o débil (Manda), intenso (Tivra), y muy intenso (Tivratara). El desapego apagado o débil no puede serte de mucha ayuda de cara a alcanzar tu objetivo. […] El desapego o Vairagya es lo opuesto a la a Raga o pasión. El desapego adelgaza la gruesa mente sensual. Vuelve la mente hacia adentro. Es la cualificación más importante del aspirante. Es el único medio de llegar a Nirvikalpa Samadhi. El desapego que nace de la discriminación es duradero y estable.” (SIVANANDA Swami. En: “How to get Vairagya”. The Divine Life Society, 1998).
[9] Es decir, se trata de renunciantes o sadhus que portan un tridente, o tres bastones atados entre sí. Simbolizan la triple renuncia (al cuerpo, a la mente y al habla) y la concentración en Aquello que está más allá de los tres. Como se verá más adelante se hace esta puntualización para distinguir el ‘tridentino’ (Tridandin) del renunciante Paramahamsa que porta un solo bastón (Ekadandin).
[10] Brahmaloka o también Satyaloka. Es el Cielo de Brahma, el más elevado de los siete que reconoce el Hinduismo. Los hamsa que allí van tras la muerte no alcanzaron en vida la Liberación pero pueden allí hacerlo. De ahí que se haya hecho la distinción al principio entre la “liberación tras la muerte” (Videha Mukti) y la “liberación en vida” (Jivan Mukti). Solo el renunciante paramahamsa que ya ha alcanzado el conocimiento y además sigue las disciplinas adecuadas –de las que se va a tratar en este texto- logra alcanzar la “liberación en vida” (Jivanmukti).
[11]Parashara smriti: se trata de un texto clásico que se presenta como un código de conducta destinado a los seres de la “Edad Oscura” o Kali Yuga. Según la tradición, Parashara fue nieto de Vashista y padre de Vyasa.
[12] La llamada escuela o rama Vajasaneya fue fundada por el sabio Yajñavalkya. Sus enseñanzas se basan en el Vajasaneya Samhita.
[13]Loka: lit. “‘mundo”. Desde un punto de vista metafísico se trata de un “estado de ser”.  Atma loka: es el “mundo” de Atman; el estado Supremo de identidad entre el propio sí mismo y el Sí Mismo Supremo o Brahman. Allí donde Atman=Brahman.
[14] Sí Mismo = Brahman/Atman
[15] El mundo de los antepasados o pitrs.
[16] Smriti significa literalmente “recordado”, y como es sabido se refiere a todos los textos de la Tradición hindú atribuidos a los sabios. Por otro lado la Sruti se refiere a aquellos textos sagrados considerados productos de la “Revelación” y de origen no humano.
[17] Es el caso del que no abandona el mundo exteriormente y sigue realizando los deberes propios (dharma) de su estado de vida. A esta renuncia a los resultados de la acción se le denomina naishkarmya. Tal y como se indica en la Bhagavad Gita 3.4-5, la inactividad no libera de la acción, además de que no es posible. La acción desinteresada no significa pues renunciar a la acción (como a veces se malinterpreta) sino actuar libre y espontáneamente sin buscar obtener méritos personales ni los frutos o resultados. Es en términos más occidentales una forma de “sacrificio” de la propia acción dedicándosela a Dios (Ishvara). Aquellos que siguen este camino de búsqueda espiritual practicando esta forma de desapego (vairagya) por la vía de la renuncia mental y sin tomar los votos formales de sannyasa, pueden también alcanzar el Conocimiento Último (Vidvat) a través del estudio (escucha-sravana, reflexión-manana, asimilación-nidhidhyasana) de las Escrituras (Shastras) de la mano de un maestro. Cumpliendo de la manera más perfecta posible cada acción que la vida requiera, pero sin preocuparse si el resultado será satisfactorio para uno mismo o no, esta “acción desinteresada” –que se muestra ejemplarmente en el caso de Arjuna descrito en la Bhagavad Gita- junto con la progresiva adquisición del Conocimiento de la Realidad, va generando en el “buscador” un creciente “desapego” (Vairagya) hacia todo lo que “no-es-Brahman”. Se ve pues que la adopción de los votos sagrados y la entrada en una orden de renunciantes no es siempre el camino adecuado para todos los “buscadores”. Aquellos que siguen este camino de “renuncia en el mundo” pueden llegar a alcanzar la Iluminación y eventualmente (en cualquier momento de la vida) sentir la necesidad de dar el paso siguiente y renunciar por completo para establecerse en Atman.  
[18] Praisa es una fórmula en la que el renunciante que toma los votos exclama: “yo renuncio a bhurloka (el mundo terrestre que se percibe con los sentidos), a bhuvarloka (región “entre la tierra y el cielo”; el espacio atmosférico habitado por seres semi-divinos), y a suvarloka (región entre el sol y la estrella polar, residencia de Indra).
[19] Es sabida la importancia que se da en la tradición hindú a nacer como ser humano y como varón, de cara a la adopción del camino espiritual. Hay que entender que el género es visto no como un impedimento per se, sino más bien como un obstáculo derivado de las condiciones psicofisiológicas naturales propias de cada sexo, así como de los roles sociales que tradicionalmente se asignan a cada uno de ellos. No hay que olvidar que hay y ha habido mujeres realizadas espiritualmente de la mayor talla espiritual (véase recientemente Anandamayi), y que en el camino lo más importante son los “méritos religiosos” (punya) acumulados.
[20] Recordemos al método de enseñanza tradicional vedántico consistente en el estudio de las Escrituras (Shastras) por medio de: (i) la escucha (sravana) de las enseñanzas contenidas en los textos sagrados junto con las explicaciones del Maestro, (ii) la reflexión (manana) sobre dicha enseñanza, y (iii) la meditación (nidhidhyasana) profunda y asimilación de los principios contenidos en las enseñanzas.
[21] Determinación de abandonar el mundo y adoptar la vida ascética.
[22] Ver: MARTÍN, Consuelo. En: La Gran Upanishad del Bosque (Brihadaranyaka Upanishad”, 3..5.1. Madrid: Trotta, 2002.
[23] Es decir, al Paramahamsa sannyasin que hasta ese momento en el que ya ha encontrado el Conocimiento aún era un Parmahamsa “buscador” o Vividisa sannyasin.
[24] “Sea ésta una ofrenda al mundo inferior”.
[25] El mantra Gayatri está contenido en el Rig Veda: “ombhurbhuvahsvah / tata saviturvareniyam / bhargodevasyadhimahi /dhiyo yo nahprachodayat” (“meditemos en esa gloria excelsa del vivificante y divino Sol. ¡Qué él ilumine nuestra comprensión!”).
[26] Los tres sandhyas son los tres momentos sagrados del día: la salida y puesta de sol, y el mediodía. Literalmente sandhya significa el punto de conexión entre dos periodos determinados. La prescripción parece estar referida al cambio del tipo de respiración que un asceta debe llevar a cabo en estos tres momentos del día.